Boto tierrita y No Juego más


Recordad que a lo largo de la historia, siempre ha habido tiranos y asesinos, y por un tiempo, han parecido invencibles. Pero siempre han acabado cayendo. Siempre.

Mahatma Gandhi

Probablemente muchos recordaran algunos personajes  que formaron parte en nuestra   niñez y seguramente en la adolescencia, estos personajes poseedores de ciertas características que los hacían ver de una forma muy particular, su conducta se veía afectada de manera directa por esas características, reflejándose en cada una de sus actuaciones, lo cual  les confería cierto rechazo por parte del resto    de los niños del barrio, urbanización o sector.

El niño que siendo frágil y con pocas aptitudes para el deporte era poseedor del balón, tal condición le permitía ser tomado en cuenta a la hora de una caimanera, logrando no solo participar del partido, sino además  hacer que sus compinches participaran, siendo el niño con mejor posición económica se permitía algunos incondicionales a cambio de lo cual compartía parte de sus chucherías.

Como todos recordaran hasta en una caimanera existen algunas reglas básicas, reglas conocidas, aceptadas y compartidas por todos como son: no tocar el balón con la mano, para que se produzca un gol debe pasar por el medio de las dos piedras, bloques o rama que hacían las veces de arquería, se consideraba una falta cuando un jugador empujaba a otro, cuando el balón salía del área considerada como perímetro de la cancha el balón cambiaba de mano y así otras que ustedes recordarán, además de estas reglas y dado que generalmente quedaban algunos niños en la banca se tenía como costumbre el ir rotando los jugadores de manera tal que todos pudieran jugar.

El juego se desarrollaba de lo mejor: una falta por aquí otra por allá, unos niños entraban a jugar otros salían. La armonía en el juego se terminaba en el momento que, las reglas le eran aplicadas al dueño del balón, para él, “casi gol” debía ser tomado como gol, la cancha tenía un perímetro especial cuando era él quien mandaba la pelota fuera de la cancha y sus manos tendría que ser vista como la extensión de sus pies y por ultimo todos podían rotarse con la banca menos él, cuando algo de esto ocurría, simplemente agarraba su balón se sentaba sobre este pretendiendo hacer valer su capricho so pena de llevarse el balón, tal conducta solía ser repetitiva hasta que el resto de los niño se cansaban de tal manipulación y terminaban ignorando al dueño del balón, buscando una manera diferente de divertirse.

Seguramente recordarán al guapetón del barrio, ese niño fortachón que mediante la fuerza pretendía que el resto de los niños actuaran según su capricho, este niño que probablemente gozaba de poco afecto en su casa trasladaba ese resentimiento hacia los demás emulando el mal trato recibido; al igual que el otro y aunque por razones diferentes este también tenía sus incondicionales, los cuales se mostraban como sus admiradores a cambio de protección, para ellos todo lo que el fortachón hacia era una gracia, le mantenían informado de todo lo que acontecía en el barrio, este personaje no tenía balón empero tenía fuerza y solía amenazar con boicotear el juego si no le permitían a él y sus secuaces participar de uno u otro juego, este personaje conocías las reglas del juego las aceptaba pero no las acataba, el exigía a los demás el cumplimiento de estas reglas  empero cuando se las aplicaban a el solía tener siempre una interpretación particular de estas con tal de no cumplirlas, no le gustaba perder y cuando se sentía perdedor ante el cumplimiento de una regla solía expresar – boto tierrita y no juego más –  claro está que con él se iban todos sus secuaces, boicoteando el juego de manera tal que este no pudiera continuar. Seguramente muchos de quienes están leyendo este escrito lograron transportarse a esa época; época de la niñez y la adolescencia, época de fantasías, momentos difíciles y algunos no tanto, para muchos las limitaciones económicas no fueron un obstáculo para ser feliz, para quienes vivimos este tipo de limitaciones nos sirvió de inspiración para despertar la imaginación y crear diversión a partir de lo que teníamos a nuestro alcance de esa manera: una tripa, un caucho, un trozo de madera y unas rolineras viejas, una rama seca, un periódico viejo, tapas de refresco, un trozo de lona,  etc. no las veíamos como basura eran materia prima para fabricar: chinas, patinetas, barcos, aviones, sobreros de papel, panderetas, trompos, carros, bates, guantes, cometas y muchas cosas más.

El tiempo pasa, la niñez dio paso a la adolescencia y de la adolescencia pasamos a ser adultos. Esos niños y adolescentes de ayer son lo adultos de hoy, las remembranzas de esos personajes, su conducta ocupan un lugar en nuestro recuerdo que lo calificamos como cosas de niños, al menos en la mayoría, conforme se va llegando a la edad de adulto, esas conductas impropias de un ser social y sociable, van cambiando, adaptándose para dar paso a una convivencia armónica en donde las reglas establecidas deben ser respetadas por todos; sin embargo tal parece que algunas personas crecen pero no maduran, esa conducta impropia de su niñez , siendo adultos de alguna manera se refleja en su forma de proceder, de tal manera que: el niño dueño del balón es ahora el adulto con un balón y el niño denominado el guapetón del barrio es ahora el adulto con conducta de guapetón. Esto quedó de manifiesto en la reacción de algunos gobernantes ante los señalamientos efectuados por la CIDH sobre violaciones a los derechos humanos en a algunos países de América, las reacciones van desde tratar de descalificar al árbitro hasta pretender que los derechos humanos sean una especie de jardín en donde cada gobernante toma la flor o la rosa que más le gusta y desprecia lo demás para estos personajes algunos señalamientos no constituyen una violación, otros son falsos y los demás no son competencia de la comisión, pretenden cobijarse con el manto de la soberanía, convirtiendo este concepto en una suerte de escudo detrás del cual se esconden para desconocer el orden establecido. Tal conducta se torna distinta cuando estos personajes son víctima de violaciones, en tal circunstancia hasta las comas son válidas – como debe ser -.

Los derechos humanos nos son una concesión que otorga un gobierno, estado o país. Son derechos naturales y universales, que tiene todo ser humano, entiéndase bien todo ser humanos incluyendo los violadores de estos derechos, la CIDH es solo una instancia creada y aceptada por todos los Estados miembro, esta comisión solo observa, el cumplimiento de una serie articulados, reglas, acordadas por todos, es su función señalar cuando un estado falta a alguna de estas reglas, sin embargo parece que quien se siente sorprendido en un fuera de juego, tocando pelota con la mano sigue pretendiendo desconocer las reglas cuando le son aplicadas, sigue amenazando con llevarse el balón o con botar tierrita y no jugar más.

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2 comentarios en “Boto tierrita y No Juego más

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    • Buenas noches, muchas gracias, seria un honor que publicaran mi blogs en su pagina, felicitaciones por su labor.
      Saludos

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