Señales que Interpelan


¨Quien mas poder tiene, mas cuenta tiene que rendir¨

Si al pasar por una calle observamos que lo que en un tiempo era jardín es una mezcla de maleza y pasto, la altura de este ha dejado cubierta a la vista de todos la linda casa y el   jardín con hermosa flores y una grama bien cortada que solíamos ver,  ante este hecho no solo pensamos que la casa esta deshabitada sino que además esta abandonada, sin entrar en la razones del por que de una u otra circunstancia,  que podrían ser muy variadas, lo cierto es que en muy poco tiempo los que transitamos por allí, llegaríamos a la misma conclusión sin que hayamos intercambiado criterios al respecto. Ahora bien si tal causa la empezamos a observar en diferentes sitios del mismo sector nos tendríamos que   preguntar  el por que de tal situación pues ahí se presenta una señal de que algo está pasando…

Nuestra falta de atención a lo cotidiano como son lo cambios en nuestro entorno, muchas veces los pasamos desapercibidos. Ello sucede en parte a que estos se producen en pequeñas raciones que de no ser atendidas oportunamente un día despertamos con el acumulado de estos  y nos parecen insoportables, es así como y a pesar de tener muchos años viviendo en una determinada ciudad, un día nos percatamos que el trafico esta trancado, es indudable que ello no ocurrió así, seguramente el trafico se fue poniendo pesado en pequeñas dosis en cada día, solo que no lo percibimos hasta que estas pequeñas dosis se acumularon.

La mayorías de los venezolanos hemos transitado entre Maiquetía y Caracas, quienes viven en Vargas y trabajan en Caracas –por ejemplo- lo hacen de manera cotidiana, sin precisar en que fecha exactamente,  seguramente algunos aun podrán recordar cuando a un lado y otro de la vía todo lo que hoy es marrón fue verde, la necesidad de un techo no atendida busco respuesta con lo que tenían a su alcance Ello tuvo lugar en el transcurrir del tiempo y en pequeñas escalas ínter diarias” que no logramos percibir en su momento y/o no supimos interpretar. Similar  situación se da en otras regiones del país, lo cierto es que un día nos percatamos de que estamos rodeados de “viviendas” construidas en lugares de alto riesgo con  precaria vialidad y ausencia de servicios.

Aun puedo recordar los jardines sin cerca, las ventanas y puertas sin rejas, las urbanizaciones abiertas, cuando alguien colocaba una reja creíamos que era simple esnobismo, luego observamos que la ciudad se estaban llenando de desarrollos habitacionales cerrados y pensamos igual.  De aquellas señales no percibíamos más que eso con el transcurrir del tiempo aquello que consideramos puro esnobismo o lujo se convirtió en una necesidad, hoy la urbanizaciones que eran abiertas se han convertido en laberintos, ya los muros en el perímetro de las casas no son suficientes, esto paredones deben además estar protegidos por hilos con electricidad u otro de esos sistemas que solo se veían en cuarteles militares, campos de guerra y en las cárceles.

Los paseos, salidas a restaurantes, se han convertido en una aventura de alto riesgo, desde que salimos de nuestras casas, estamos pendiente del retrovisor si vemos que algún vehículo nos sigue por mucho tiempo buscamos ala manera de perderlo o dejar que pase, al llegar al restaurante, estacionamos el vehículo y le colocamos todos los sistemas de seguridad, si alguien  pasa  de cerca nos parece sospechoso, mientras comemos pensamos ¿encontrare el vehículo?, el retorno a casa resultar similar, cuando al fin llegamos, entramos a casa y colocamos todos los sistemas de seguridad de los que disponemos, respiramos profundo y logramos sentirnos más o menos seguros y aquella salida lejos de relajarnos nos dejó agotados, es que de pronto sin darnos cuenta y sin que se haya declarado oficialmente ¿tenemos casa por cárcel? O ¿vivimos en estado de sitio?

Los colegios privados no pueden satisfacer la demanda , cada año las personas se anotan en una lista, cruzan los dejos y a esperar si tienen la suerte de conseguir un cupo para sus hijos, esto resulta un verdadero calvario, y aunque salen nuevos colegio y los existentes hacen ampliaciones ello no es suficiente.

Enfermarse parece ser un lujo al que solo tienen accesos quienes  disfrutamos de una póliza de seguro, de lo contrario las opciones que  quedan son  IVSS, y  las llamadas misiones, que se han convertido en un baluarte del sistema de salud y un consuelo para quienes no tienen acceso a un seguro privado, para estas personas la procreación resulta altamente  peligrosa pues cuando llega el momento de parir, las mujeres tienen que hacer un ruleteo hasta conseguir en centro de salud en donde puedan ser atendidas y por supuesto llevar su maleta con los materiales requeridos para tal fin.

Recuerdo que en el municipio en donde vivo, alguna vez existió una campaña para detectar los huecos en las calles y denunciarlo, de manera tal que estos fueran reparados a la mayor brevedad y digamos que los resultados eran positivos, pues bien esta campaña desapareció, ustedes se preguntaran ¿Por qué?… bueno de pronto los huecos son tantos que resulta  mas fácil decir  -en la calle tal hay menos huecos- lo cual no tiene sentido. Cuando tienes que trasladarte de una ciudad a otro nos encontramos con una situación similar, con el agravante de que en cualquier momento nos conseguimos con un puente caído o un derrumbe, lo cual nos interrumpe el viaje.

Me parece que fue ayer cuando a propósito de la falta de suministro oportuno del agua, se nos sugirió que nos bañáramos con totuma, – ¿lo recuerdan?-  luego vino el problema del suministro de energía eléctrica y tanto el agua como la electricidad fueron racionadas y en algunos lugares se llego a penalizar el consumo denominado en exceso.

Cuando llegas a algún supermercado te encuentras que los pocos productos existentes son importados, las amas de casa tienen que ruletear: mercados, abastos y supermercados para conseguir lo indispensable para el hogar, de un día para otro perdimos la capacidad de producir nuestro propio sustento.

El empleo informal se ha convertido en el gran empleador del país, los sitios por donde solíamos caminar han sido invadidos por el comercio informal, el aparato productivo se ha visto mermado de una manera dramática, las expropiaciones y la ausencia de reglas claras, han ahuyentado a los inversionistas, los centros industriales parecen cementerios de industrias, las empresas con capital estadal mantienen unas nominas abultadas que en algunos casos sobre pasas el 200% de su capacidad empleadora, la deuda crece tanto como la inflación;  en otro tiempo las emisiones de bonos se efectuaban o bien para retirar liquidez del mercado o bien para inversión, en esto tiempos en donde el ingresos petrolero ha superado todos los record históricos, el dinero no es suficiente y hay que endeudar al país para cubrir gastos.

¿Usted percibe lo mismo que yo?  De ser así significa que aun estamos viviendo en el mismo país, existen compatriotas que se han visto obligados a dejar su casa y mudarse a otros país en busca de mejores oportunidades.

Yo no tengo forma de saber si la situación planteada es una falta de planificación o es el resultado de lo planificado,  lo cierto es que el estado tiene mecanismos que permiten tomar las previsiones necesarias para que nada de lo que se ha narrado ocurra, las estadísticas constituyen la herramienta que le permite al estado planificar en función del crecimiento demográfico, es a partir de ahí que se puede preveer la demanda en educación, salud, servicios públicos, infraestructura vial, empleos, entre otros… Para el año 1992 la población en Venezuela era de 20.6 millones de habitante, para el año 2010 la población estimada es de 28.8 millones de habitantes, sin embargo, la infraestructura existente para atender las demandas de esta población es muy similar a la que existía para el año 1992 la cual ya era deficiente.

Cuando estas estadísticas no son tomadas en cuenta, en la sociedad se reflejan las señales ya indicadas como son la acumulación de años sin planificar, la falta de ejecución de lo  platicado o una mala planificación conllevan a que en un momento dado se tenga que recurrir a   medidas de emergencia con decisiones que no son las más acertadas.

La situación que vivimos actualmente no es consecuencia de un fenómeno natural o una catástrofe como se quiere hacer ver, en esta situación intervienen hechos naturales y normales como es el crecimiento de una población y una política de estado que esta de espaldas a esta realidad.

Para finalizar quiero recordar que en algún momentos se nos dijo: ¨ pónganse las alpargatas que lo que viene es joropo ¨   yo no se si tendremos que hacerlo pero lo que si le digo a quienes quieren ser  presidente -aquí tenemos suficiente para un buen sarao-

 @lacmon

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4 comentarios en “Señales que Interpelan

  1. La destrucción del país se ha ido dando frente a nuestros ojos y no hemos sido capaces de detener a quien lo ha convertido en ruina.

    Los daños no son producto de la falta de planificación, todo lo contrario, ha sido una acción bien coordinada, la destrucción nos llevará a depender cada día más de las dadivas gubernamentales y lo peor es que nos estamos acostumbrando a vivir sumergidos en el caos.
    Felicitaciones por el artículo
    Hanikra

  2. Un post interesante, más allá de las vivencias compartidas por todos los ciudadanos, por la reflexión sobre el proceso de instalación. Ese tiempo duante el cual se pasa de la situación A a la situación B. Comparemos los cambios graduales con lo que ocurre en el ser humano respecto de las enfermedades – no por la vejez que es un proceso natural- Las primeras señales de deterioro alarman. Se toman previsiones médicas, estéticas, actitudinales. A quienes enferman, se les evalúa, se les diagnostica, se les prescribe un tratamiento. La mayoría de las veces, las personas que cumplen esas etapas, se restablecen. De lo contrario, agravan y mueren. De eso se trata, de quiénes debieron – o debieran- intervenir para detener el estado al cual hemos llegado o para impedir su fase terminal.

  3. Excelente escrito.

  4. Excelente, amigo. Lo que planteas es la cruda realidad
    La desidia, la inercia, la inexperticia, el abandono, la falta de valores y principios morales llenan todos los espacios de nuestra vida.
    Pero, no son solo quienes nos gobiernan los culpa. Los opositores somo tan o más culpables de lo que ocurre con nuestro silencio y omisión.
    Veremos…

    Un abrazo,

    Argenis Fernández.

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