El Buen Gobernante


El Buen Gobernante

 

 

Todo gobernante que se precie de ser un servidor del pueblo y para el pueblo, se dedicara sin descanso a la búsqueda del bienestar social de los habitantes de país que gobierna.

Se entiende el bienestar social, como el conjunto de elementos que contribuyen a establecer un determinado nivel de vida para las personas. Esto incluye tanto aspectos económicos como culturales o sociales.

Indudablemente que el desarrollo económico de un país es indispensable para el bienestar económico de sus habitantes, por ello el estado debe promover la inversión privada, lo cual es difícil de lograr sin que se genere un ambiente de confianza, para ello las leyes deben proteger a todos por igual sin distingo de raza, religión u ideología, es decir un país en donde exista la independencia  de poderes y que estos actúen apegados a la constitución.

El gobierno debe ser el principal promotor de la economía de su país tanto interno como internacionalmente, para ello el buen gobernante debe conocer cuales son las potencialidades con que cuenta y hacer de estas un factor de desarrollo social cultural y económico, esto es difícil de lograr sin una planificación a corto, mediano y largo plazo, que permita un desarrollo capaz de proporcionar un bienestar social de crecimiento sostenido y dignificante.

Las medidas coyunturales como: subsidios, bonos, becas de alimentación etc., nunca pueden convertirse en una política de estado permanente, estas deben tener un sentido temporal y desaparecen el la medida en que se generan fuentes de empleo productivo que permiten a las personas cubrir sus necesidades con el fruto de su trabajo, lo contrario a esto atenta contra la dignidad del ser humano y resulta imposible de sostener en el tiempo, degenerando en la profundización de la pobreza y el sub.-desarrollo.

El estado no puede ni debe convertirse en empresario, esta no es su función, como ya indicamos sus funciones están orientadas hacia la promoción socio-económico del país, sus ingresos provienen de los impuestos con los cuales deberá crear la infraestructura necesaria para el logro del objetivo propuesto.

Un estado es ineficiente cuando la mayor parte de sus ingresos los destina al gasto corriente, cuando la burocracia es tan grande que no le permite dar repuesta oportuna a los requerimientos de la sociedad y se queda imposibilitado por falta de recursos de crear la infraestructura que el país requiere para su desarrollo; Una inadecuada vialidad, deficiencia en servicios portuarios y servicios básicos en general son parte de esta infraestructura que debe ser atendida.

Los sistemas de: salud, educación, justicia, seguridad, transporte así como  salario digno, libertades individuales y respeto al medio ambientes entre otros,  deben   estar dentro de las prioridades que un buen gobernante y formar parte en su  agenda cotidiana lo cual no será posible sin la promoción de una economía estable y diversificada.

El buen gobernante no busca su interés particular, este queda supeditado al interés común, la promoción individual de un gobernante atenta contra su buen juicio, lo cual trae como consecuencia el que este pierda de vista el objetivo para el cual fue elegido.

El buen gobernante se esfuerza por conocer la realidad que vive el pueblo, manejara estadísticas claras que reflejen esa realidad y pondrá todo su empeño en mejorar aquellos   índices que no sean favorables al pueblo.

El buen gobernante nunca; disfraza las estadísticas, no procura resolverlas con campañas mediáticas, ante bien se aprovecha de ellas para atacar de raíz el o los problemas que aquejan a la población.

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